Tienes el certificado firmado por psiquiatra, el certificado veterinario dentro de la ventana, la cartilla al día y el aviso a la aerolínea. Y te quedas en tierra porque tu perro no cabe bajo el asiento y no llevas bozal.
Pasa, y es especialmente frustrante porque es el requisito más fácil de resolver — si lo sabes antes.
Lo que pide cada aerolínea
Volaris
Es la más flexible en este punto. Tu animal puede viajar:
- Con arnés y correa, o
- En un contenedor de tela, plástico rígido o burbuja.
Los límites duros son de tamaño y peso: hasta 25 cm de altura (medida de la cabeza a las patas) y máximo 12 kg incluido el contenedor.
Ese “incluido el contenedor” es importante. Un transportín rígido pesado puede quitarte dos o tres kilos de presupuesto. Si tu animal pesa 10 kg, necesitas un contenedor de menos de 2 kg — es decir, uno blando.
Durante el vuelo el animal puede salir del contenedor, salvo en despegue y aterrizaje.
Viva Aerobus
Aquí está el requisito que sorprende. La regla es:
- Si el animal cabe en un contenedor bajo el asiento, viaja ahí.
- Si no cabe, debe portar bozal durante todo el vuelo — y no un bozal tipo arnés, sino uno que cumpla su función.
La excepción: si tu animal cuenta con certificado de buen ciudadano canino o de adiestramiento avanzado, emitido por una entidad legalmente constituida y reconocida, no se requiere bozal.
A bordo se exige además correa, arnés y placa de identificación.
Esta es la aerolínea donde más gente llega con la documentación perfecta y sin bozal. Y el bozal no se consigue en el aeropuerto.
Aeroméxico
Correa y arnés, y comportamiento controlado durante todo el vuelo. Los límites específicos de tamaño conviene confirmarlos al reservar para tu ruta.
Cómo elegir el contenedor
Si vas a comprar uno, estos son los criterios que importan de verdad:
Que quepa bajo el asiento. Las dimensiones aproximadas del espacio son de unos 40 × 30 × 20 cm, pero varían por aeronave. Mide con margen.
Blando, no rígido. Por dos razones: pesa mucho menos y se comprime para entrar en el espacio disponible. Un transportín rígido de las dimensiones correctas suele no caber porque no cede.
Ventilación en al menos tres lados. Es requisito habitual y además es lo humano.
Con techo abrible. Permite meter la mano, acariciar y tranquilizar sin abrir la puerta frontal — que es por donde se escapan.
Con correa de seguridad interna. Para engancharla al arnés y evitar que el animal salga disparado si abres el contenedor.
Base firme y absorbente. Un empapador en el piso resuelve el 90 % de los accidentes.
Sobre el bozal, sin dramatismo
A mucha gente le incomoda la idea, y vale la pena separar el mito del hecho.
Un bozal bien elegido no lastima, no impide respirar, no impide jadear y no impide beber. Los de canasta —tipo cesta, de plástico o alambre recubierto— permiten todo eso. Los que sí son problemáticos son los de tela que cierran el hocico por completo: esos impiden jadear, que es como los perros regulan su temperatura, y no deben usarse en un vuelo.
Lo que hace toda la diferencia es la aclimatación. Un perro que ve un bozal por primera vez el día del vuelo va a pasarlo mal. Un perro al que se le presentó el bozal con calma durante dos semanas, asociándolo con premios y con sesiones cortas, lo tolera sin problema.
Dos semanas de trabajo, quince minutos al día. Es la inversión con mejor retorno de todo el proceso.
Lo desarrollamos en cómo preparar a tu perro o gato para su primer vuelo.
El momento que nadie te menciona: el filtro de seguridad
Hay un punto obligado del proceso que rara vez aparece en las guías: en el control de seguridad hay que sacar al animal del contenedor para que el contenedor pase por la banda de rayos X.
Es decir: tu animal va a estar en tus brazos o al lado tuyo, sin contenedor, en el punto más ruidoso y concurrido del aeropuerto.
Por eso el arnés bien ajustado con correa corta no es opcional, ni siquiera en Volaris donde el contenedor es alternativo. Un collar no basta: un animal asustado se sale de un collar. Un arnés de tres puntos, no.
Checklist de lo que va contigo
- Arnés bien ajustado (probado en casa, no comprado esa mañana).
- Correa corta, de mano, no extensible.
- Placa de identificación con tu teléfono.
- Contenedor blando, dentro de las medidas y del peso.
- Bozal de canasta, si vuelas Viva Aerobus y tu animal no cabe bajo el asiento.
- Empapadores absorbentes, un par de repuesto.
- Bolsas para desechos.
- Manta que huela a casa.
- Agua y un bebedero plegable.
- Toda la documentación en papel, con copias.
Y una regla que vale más que la lista
El comportamiento de tu animal es lo que realmente determina cómo va el viaje. Un perro tranquilo con correa pasa desapercibido; un perro que ladra en el pasillo genera atención de la tripulación y, en el peor caso, una decisión que no te va a gustar.
Ha habido casos públicos de personas descendidas de un vuelo por incumplir la regla del bozal. No es un requisito decorativo: se aplica.
Los requisitos completos, aerolínea por aerolínea, están en Volaris, Aeroméxico y Viva Aerobus.